
El ayuno y los ritmos circadianos
Mucho se habla del ayuno intermitente y se oyen muchas insensateces por parte de los nutrisaurios (como diría Nutrillermo). Hemos llegado a leer múltiples veces que ¡necesitas que alguien te lo paute! Solo faltaba tener que ir al médico para que te diga si puedes comer solo cuando es de día y dejar de comer cuando es de noche. Es más, cualquier persona que afirme que comer de noche es recomendable debe hacérselo mirar. Especialmente dañino es comer carbohidratos cuando el Sol ya no se encuentra por encima de la línea del horizonte.
¿Por qué? No hemos inventado las reglas, pues ellas son dictadas por la Madre Naturaleza. Los animales diurnos comemos durante el día.
Los ritmos circadianos se dividen en dos programas muy claros y definidos:
- Programa diurno: metabolismo de la comida, actividad física y cognitiva. Es por eso que nuestro organismo expresa los genes necesarios y se prepara para ello. Está gobernado principalmente por la luz solar (nunca por la artificial).
- Programa nocturno: reparación y mantenimiento. Está gobernado por la oscuridad o ausencia de luz.
Cuando el Sol se va, el metabolismo de la comida se vuelve ineficiente y produce el hackeo del cuerpo. La melatonina interfiere con la insulina en el páncreas, por ejemplo. Solo un insensato recomendaría a un paciente comer cuando llega el momento de que el cuerpo cumpla con otras funciones también esenciales. El ayuno intermitente otorga muchas ventajas, pero la PRIMORDIAL viene de respetar estos dos programas, que no dependen de contar las absurdas calorías ni de la cantidad de comida que uno ingiera.
Cuando se practica el ayuno intermitente a las horas adecuadas se respetan los ritmos circadianos. Cuando no se hace, estos se desregulan. En verano la ventana para la comida será más amplia y la de ayuno más pequeña. En invierno, viceversa. El ciclo de todas las cosas bajo el Sol. Nada que ver con el cuento de la mal llamada «ingesta calórica».
El ayuno intermitente no es una nueva moda
El ayuno intermitente es muy beneficioso y necesario. no se trata de una nueva moda, sino de un hábito ancestral, saludable y apto para todos los humanos. Su definición es simple:
- Come cuando es de día (máximo 3 veces al día).
- No comas cuando es de noche.
En el fondo, es así de sencillo. Debemos comer cuando el Sol deja verse; ayunar cuando el Sol se esconde. Asimismo, un máximo de 3 comidas quiere decir que los snacks no se contemplan. Los snacks y comer de noche destruyen el reloj circadiano del hígado. Este se encarga de la regulación de la glucosa en la sangre y requiere descansos en la ingesta para dar la hora de manera correcta.
El principal beneficio del ayuno intermitente
Algunos creen que el principal beneficio del ayuno intermitente viene de comer menos, pero podemos estar comiendo lo mismo y seguir beneficiándonos del ayuno. Su principal beneficio es en realidad el hecho de que no estamos comiendo frecuentemente y sobre todo de noche. La regla de oro: cuando el Sol se oculta, la nevera no se abre.
Comer de noche afecta negativamente a la melatonina y a la insulina. El metabolismo de la comida se convierte en un desastre. Muy especialmente en lo que respecta a los carbohidratos, pues como se demostró en elegantes estudios de los años 70, el consumo exclusivo de grasa no altera los parámetros sanguíneos medidos durante el ayuno (aunque esto no significa que debamos comer grasa de noche). Hablaremos de estos estudios en la Comunidad.
Cuando se altera el ritmo circadiano comiendo de noche y POMC por no tomar el Sol de la mañana, la hormona de crecimiento también se altera, y se fabrica la mayor parte de esta hormona, si todo va bien, entre las 00:00 y las 3:00. La prolactina también se ve muy afectada por comer de noche y todo esto deriva en el hackeo del cuerpo del que siempre hablamos.
Por si fuera poco, no comer de noche nos brinda flexibilidad metabólica puesto que respeta la biología circadiana y preserva la molécula NAD+ sin necesidad de añadir suplementos a una alimentación evolutiva. Además de esto, el ayuno intermitente genera cuerpos cetónicos que nos aportan numerosos beneficios.
Con las hormonas destruidas por comer de noche, exponerse a la luz artificial y no ver el Sol, todavía hay quien le echa la culpa a la “dieta Keto”. Pero algunos van más allá y recomiendan comer carbohidratos para solucionarlo… ¡y de noche!
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