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04 Ene 2025 0 respuestas 0

La dieta y el ejercicio ya no son suficiente

Hace 50 años la vida, en ciertos aspectos, era mucho más fácil. Podias modificar tu alimentación y hacer ejercicio, pasar un tiempo al Sol y sentirte perfectamente saludable. Todos conocéis las fotos virales de playas anteriores a los años 70, en las que, a diferencia de los tiempos actuales, la obesidad brillaba por su ausencia. La obesidad es la parte visible, pero el metabolismo subyacente es el verdadero problema.

Hoy eso ya no es posible. En la infancia que tuvimos en la que solo había teléfonos fijos e internet era pura ciencia ficción, la aparición y proliferación de los teléfonos inalámbricos supuso el comienzo del despropósito: en un experimento se demostró que poner la base de estos teléfonos cerca de una colmena impedía que las abejas pudieran orientarse para regresar a su hogar, quedando esta vacía en tiempo récord.

La ciencia, en lo que respecta a la salud por los daños colaterales provocados por los avances tecnológicos, se mueve a ritmo de transatlántico. Algún día, en un futuro esperemos no lejano, se verá con auténtico horror que la gente lleve auriculares inalámbricos con el teléfono a milímetros de zonas sensibles y las conversaciones con el móvil pegado a la oreja. También irse a dormir con la tecnología Wi-Fi enchufada. La cantidad de literatura que cita los perjuicios de mantener estos indeseables hábitos es abrumadora.

El peligro de los auriculares inalámbricos

“Las microondas emitidas por la tecnología humana producen un amplio abanico de efectos neuropsiquíatricos, incluyendo la depresión, a través de su acción en el voltaje de las membranas celulares” – Martin L. Pall 2016.

Las microondas (MW) producen una actividad excesiva en los canales de calcio controlados por voltaje (VGCC), en todas las membranas celulares, en especial en las neuronas, puesto que los sistemas nerviosos central y periférico tienen una enorme densidad de VGCC. 

¿Qué dispositivos emplean esta tecnología? Tu teléfono móvil, las antenas de telefonía, tu router Wi-Fi, el de tu vecino y, muy especialmente, los auriculares inalámbricos. Muchos expertos en salud (como Peter Attia) portan estos auriculares con orgullo y cabezonería. Algo que altera su sistema nervioso y les acerca cada vez más al comportamiento de los seres humanos domesticados.

Los efectos no termales de las MW han sido reportados cientos y cientos de veces en la literatura científica desde mediados del siglo XX. Todos deberíamos evitarlos, pero en especial niños y embarazadas son los que deberían huir de ellos como de la peste. La exposición crónica a este ambiente destruye el sistema nervioso, provocando todo tipo de síntomas: trastornos del sueño e insomnio, dolor de cabeza, depresión o síntomas depresivos, fatiga y cansancio, disestesia, disfunción de la concentración y pérdida de la atención, cambios en la memoria, mareos, irritabilidad, pérdida de apetito, inquietud y ansiedad, náuseas, ardor/hormigueo/dermografismo en la piel… entre otros.

“Estos pueden generarse a través de las funciones de la activación de los VGCC, produciendo una liberación excesiva de neurotransmisores/neuroendocrinos, así como estrés oxidativo/nitrosativo y otras respuestas” – Dr. Martin Pal en la literatura revisada por pares.

Nos quieren desmotivados y destruidos. Con ansiedad y miedo. No es porque no sepas manejarte psicológicamente. Es porque destruyen el diseño humano original, las herramientas con las que cuentas para un funcionamiento óptimo del sistema nervioso. Por eso evitan hablar del peligro de la tecnología. Por eso te esconden del Sol. Para acercarte a la oscuridad del Ser. Ahí donde no hay posibilidades, excepto la que te brinda el abrazo asfixiante de quienes dicen cuidar de ti. 

Cómo protegernos de los nnEMF

Los nnEMF (campos electromagnéticos artificiales o no nativos) destruyen el potencial REDOX celular, deshidratando la mitocondria y produciendo DEMASIADOS radicales libres. Como sabéis, el principal antioxidante mitocondrial es la melatonina. Y como sabéis, el DHA resulta absolutamente esencial para recoger la información del Sol y crear una corriente continua en la membrana celular. El DHA aporta una nube de electrones masiva y nosotros somos recolectores de electrones. Lo hemos explicado en nuestro libro SUPERVIVIR y muchas veces en nuestra Comunidad. En ella citamos el estudio que muestra que la melatonina y el DHA tienen efectos protectores contra los nnEMF.

Es por eso que comemos marisco y pescado (DHA) al fallo y que nos exponemos al Sol de la misma manera, pues la radiación infrarroja solar es la que produce esta melatonina mitocondrial. Es por eso que también usamos discos SPIRO. Para naturalizar un ambiente que, de no ser intervenido con todas estas ‘herramientas’, resultaría tóxico.

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