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03 Ene 2025 0 respuestas 0

La verdad sobre las zonas azules

El término “zonas azules” se puso de moda en el año 2000. La gente a menudo lo utiliza como argumento, alegando que ‘la esperanza de vida hoy es mayor que la de hace 100 años’. Sin embargo, se olvidan de que la esperanza de vida actual tiene en cuenta lo que han vivido tus abuelos y bisabuelos, no tú. Las zonas azules hablan sobre la esperanza de vida de gente que nació a principios del siglo XX, o incluso antes. ¿Sabes que el cerebro y el sistema nervioso no terminan de mielinizarse hasta los 25-28 años? La mayor parte de este proceso tiene lugar entre los 0-6 años. Tus abuelos y bisabuelos mielinizaron su cerebro cuando apenas había campos electromagnéticos artificiales. De ahí es fácil extraer que llegaran “fácilmente” a los 100 años, pero eso no quiere decir nada sobre nuestra sociedad actual.

La esperanza de vida de nuestra generación

No sabremos con seguridad la esperanza de vida de nuestra generación hasta que la mayoría de nosotros hayamos muerto. No obstante, ya se ha observado que la esperanza de vida está empezando a decaer en los países “civilizados” de manera alarmante desde 2019. La esperanza de vida es un término que puede dar lugar a error, pues si alguien muere al nacer y otro muere con 100 años, la esperanza de vida se entiende que es de 50 años. Una vez que la medicina moderna logró paliar la ingente cantidad de muertes que se producían en los partos, la esperanza de vida experimentó un incremento notable.

Al margen de los avances en medicina de asistencia al parto y sanidad evidente, el motivo por el que nuestros abuelos y bisabuelos gozaron de una buena esperanza de vida fue que su desarrollo tuvo lugar en una época de prosperidad libre de campos electromagnéticos. 

Los campos electromagnéticos artificiales

La primera ciudad en electrificarse fue París, que no fue precisamente ninguna zona azul, en los años 20s del siglo pasado. Los campos electromagnéticos artificiales producen un exceso de flujo de calcio, lo cual colapsa la señalización celular. Los niños son mucho más sensibles a esta sobreexpresión de flujo de calcio en la materia gris y la glándula pineal, porque su cerebro está sin mielinizar. El cerebro de un niño absorbe 10 veces más campos electromagnéticos que el de un adulto.

Los primeros casos de Asperger y Autismo comienzan a diagnosticarse poco después de la electrificación de las grandes ciudades. Pero no es hasta 1980 en que es reconocido oficialmente como trastorno en el desarrollo. Hoy en día el número de casos es alarmante. Lo mismo sucedió con el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Antes de 1900, no se conocían los infartos de miocardio en la población general, nadie sabía que uno se podía morir de eso. A su vez, el registro de Boston muestra cómo las muertes por cáncer representan un 0.5% del total. De 1990 a 2019 el cáncer cerebral aumentó de forma alarmante en los países desarrollados, especialmente en niños y jóvenes. A día de hoy, afectan a una de cada tres personas. Y debemos prepararnos para lo que viene con el 6G. Queda claro que los avances en la detección de esta enfermedad han incrementado la cifra, pero entendemos que no lo suficiente como para explicar la agresiva proliferación de estas enfermedades.

El “secreto” de las zonas azules

Las zonas azules se ven propiciadas por una vida al aire libre recibiendo la sagrada radiación del Sol, disfrutando de la familia y de los amigos, libres de tecnología y alejados del mundo tóxico en el que la base de la pirámide nutricional se encuentra plagada de pseudoalimentos ultraprocesados. 

La vida en un entorno con limitada densidad poblacional posibilita una serie de condiciones alineadas con los mecanismos involucrados en la longevidad.

Para obtener más información sobre los mecanismos implicados en la longevidad puedes suscribirte en la comunidad STRO.

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