
La Mano de la Industria
El trabajo de Jakubowicz hizo daño a la industria. Ya sabes, la industria de la comida, de la farmacia… todas gobernadas por las mismas élites que, acorde a la información liberada estas primeras semanas de 2026, son aún peores de lo que uno podría imaginar en la peor de sus pesadillas. Jakubowicz y su grupo publicaron un estudio en el que hasta 93 mujeres enfermas, obesas y con síndrome metabólico mostraron que simplemente cenando poquito y desayunando fuerte, revertían prácticamente su situación. Lo que preocupó a la gran industria fue la demostración ante el público de que los triglicéridos elevados se podían revertir de forma muy sencilla. El estudio de Jakubowicz, en el que los participantes comían cosas como pan y Coca-Cola, pero también cosas saludables, es realmente preocupante para el bolsillo de quienes solo ganan dinero cuando enfermas. Demostró que en realidad los horarios importan más que lo que comes y que uno puede disminuir todas las características del síndrome metabólico cambiando de horarios en lugar de cambiar de dieta. Las mujeres enfermas mejoraron todos los parámetros del llamado síndrome metabólico:
- Glucosa en ayunas.
- Insulina en ayunas.
- HOMA-IR.
- Triglicéridos. Recuerda que en las mujeres que cenaban muy poco (200 kcal), se redujeron un 33.6%, mientras que en las que cenaban más cantidad (700 kcal), aunque era una dieta “hipocalórica”, aumentaron sus niveles de triglicéridos en un 14.6%. En las mujeres que desayunaban fuerte, pasaron de 179.7 a 119.4, lo cual es increíble. En contraste, las que cenaban más fuerte, pasaron de 178.1 a 204.1, lo cual muestra un, en mi opinión, grave empeoramiento de la salud. 204 frente a 119. Realmente un evento que te cambia la vida para muy bien… o para muy mal.
- Además, la grelina, hormona del hambre, disminuyó significativamente en el grupo del desayuno.
- Pérdida de peso de casi 9 kg en 12 semanas en el grupo que desayunaba, sin sentir hambre ni ansiedad.
Jakubowicz no nombró ni una sola vez la palabra leptina en su estudio, pero lo que estaba ocurriendo en estas mujeres es que consiguieron, en las 12 semanas que duró el estudio, lo cual es tiempo suficiente, revertir su resistencia a la leptina. Sin embargo, big pharma, al corriente de los efectos de la leptina que ellos mismos descubrieron, sabían lo que estaba pasando. Si tú no lo sabes, te recomiendo que leas los 6 artículos anteriores de esta misma serie que publicamos en
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Lo cierto es que este estudio, realizado sin conflictos de interés por parte de los investigadores, estuvo muy bien diseñado. Las participantes incluso llevaron en ciertos momentos del desarrollo del mismo, un catéter desde las 7:30 de la mañana hasta las 20:00. La recolección de los datos y el diseño fue muy bueno. Las comidas debían ser a las 8:00, 13:00 y 19:00 lo cual es muy interesante. La cena tuvo cierta flexibilidad y se reportó ser consumida por las voluntarias entre las 18:00 y las 21:00. Es por eso, por que la cena no era muy tardía y en la mayoría de los casos temprana, además de que había una restricción calórica durante las 12 semanas, que la glucosa, la insulina y la hormona del hambre en ayunas, la grelina, disminuyeron en ambos grupos, aunque solo significativamente en el llamado “grupo del desayuno”.
La realidad es muy, muy, muy sencilla. Nos complicamos demasiado. Nuestra maquinaria está increíblemente preparada para comer en las primeras horas que el Sol ha salido. Y, a medida que pasa el día, la efectividad de nuestro centro instintivo, el mundo celular, a la hora de procesar la comida, cae. Por la noche es nula. Esto no quiere decir que uno no pueda cenar. Puede. Pero poco y mientras el Sol aún está en lo alto. Uno puede cenar moderadamente en un restaurante el fin de semana si lo que normalmente hace en su vida es cenar temprano y poco. Pero mira a tu alrededor y dime si la norma es comer de noche, en ocasiones abundantemente. Todo el mundo come de noche por norma general y todo el mundo lo hace con las horribles luces artificiales encendidas.
La gran industria, preocupada, comenzó a trabajar en una réplica al estudio de Jakubowicz. Alexandra Johnstone y Ruddick-Collins, con fuertes lazos atados a algunas de las peores compañías del mundo, hicieron su réplica en 2022, tras años lanzando artículos sembrando la duda. Recuerda que el estudio que les hizo daño fue publicado en 2013. Por supuesto, el estudio de Alexandra Johnstone y Ruddick-Collins, fue tan cuidadosamente diseñado para obtener los efectos deseados, como lamentablemente ejecutado. Solo demostró que conocen a la perfección cómo funciona la leptina en el cuerpo. El estudio de 2022 es citado por los defensores de la industria, tanto por los propios «bolsillos afectados» como por los idiotas útiles (así los llaman ellos mismos), como prueba de que «1 caloría es 1 caloría». Y es que esta gente con el cerebro destruido por la vida moderna, y con los AirPods bien metidos dentro del oído, se aferran a un clavo ardiendo.
Este estudio de 2022 presenta lo que en la comunidad científica se conoce como un diseño de “resultado nulo predeterminado”. Aunque los investigadores concluyeron que no hay diferencias en el gasto energético total o la tasa metabólica en reposo entre una dieta cargada por la mañana y una cargada por la noche, un análisis de sus datos suplementarios revela una manipulación sutil pero efectiva de las variables temporales. El error metodológico más grave, y gravemente intencional, es la hora a la que se administró la cena en el grupo de “carga nocturna”. Según los registros del estudio, la cena se consumió de media a las 18:32. Brillante por parte de la industria, dejando muy mal a los idiotas útiles. Ya sabéis, los seguidores de la “ciencia bro”. Aquí debería dejar de escribir, pero no os voy a dejar sin el resto de la miga.
En términos de cronobiología humana, las 6:30 de la tarde no constituyen una cena “tarde” ni “nocturna”. La mayoría de los procesos de desalineación circadiana ocurren cuando la ingesta de alimentos coincide con la liberación de melatonina, que en un adulto típico comienza varias horas después de ese horario. Al situar la cena tan temprano, los investigadores evitaron el conflicto metabólico entre la insulina y la melatonina, asegurándose de que el grupo de “cena” procesara los nutrientes con una eficiencia similar al grupo de mañana. Pero además, como ya sabes al haber leído nuestra serie, evitan que el pico de triglicéridos en sangre coincida con el momento en que la leptina atraviesa en la barrera hematoencefálica. Uno puede comer copiosamente a las 18:30 y su metabolismo seguirá funcionando como un reloj suizo.
Para que un estudio sobre los peligros de cenar copiosamente sea válido, debe enfrentar la ingesta con la noche biológica. Estudios independientes, que no provienen de la mano que mece la cuna, que han utilizado cenas a las 22:00 han demostrado de forma consistente una intolerancia a la glucosa nocturna, una reducción en la oxidación de ácidos grasos y un aumento en el cortisol, efectos que fueron invisibles en el diseño de Ruddick-Collins debido a su ventana de alimentación artificialmente adelantada. Los estudios los tenéis en la anterior entrega.
El estudio viene cargado de conflictos de interés, debidamente explicados al final del mismo. Esto significa, para quienes no conozcan, que la industria que defienden en el estudio les paga o les ha pagado por sus servicios. A nivel de “usuario” todo lo que debes saber es que esta gente nunca va a morder la mano que “les da de comer”. Puse esto entre comillas porque lo que realmente sucede es que la industria no solo les da de comer, sino que les proporcionan una vida llena de lujos, a cambio de favores como este estudio. Por ejemplo, uno de los autores, Jonathan D. Johnston (J.D.J.), declara explícitamente haber realizado trabajos de consultoría para Kellogg Marketing and Sales Company (UK) Limited y haber colaborado con el Nestlé Institute of Health Sciences. Has leído bien, Nestlé, una de las peores compañías del mundo para tu salud, tiene un Instituto de las Ciencias de la Salud. Para tu información, lo que en este instituto hacen consiste en analizar la literatura presente y buscar cómo hackear tu biología para hacerte adicto a sus productos y a la big pharma (los dueños son los mismos), porque vas a enfermar si te los comes.
Si piensas que esta es una teoría de la conspiración, pues debes saber que el nuevo presidente de la cara visible del enemigo, el Foro Económico Mundial (WEF), es Peter Brabeck, ex CEO de Nestlé. ¿Por qué? Nestlé participa desde siempre activamente en el WEF, en temas de nutrición (imagina eso), gestión responsable del agua (¿?), y sostenibilidad a través de su estrategia de “Creación de Valor Compartido”, sea lo que signifique eso. Los que manejan los hilos van cambiando personas desde las grandes y maléficas compañías a puestos importantes de organismos inventados y no votados por nadie como el WEF, donde las redes de criminales campan a sus anchas. Estas compañías compran científicos a cambio de una vida llena de lujos que aplican los conocimientos que ellos poseen antes que nadie (recuerda el acuerdo AMGEN-Rockefeller en la historia de la leptina) para hackear tu biología y hacerte cliente para siempre. Aún así, la gente parece estar lobotomizada, pues acuden en masa a inyectarse fármacos inventados por el diablo que nunca habían sido probados como seguros y que, como se demostró, solo producen enfermedad y muerte. Imagina confiar en alguien que solo gana dinero cuando estás enfermo y que se arruinaría si estás siempre sano. Pues hay que reconocerles el mérito, pues esto es exactamente lo que pasa en el más del 90% de la población que se dejan a diario manejar por el diablo. Y son realmente el diablo. Este estudio de 2022 es una prueba de ello, así como del conocimiento tan preciso que el diablo posee sobre tu biología.
¿Por qué aparece el nombre de Kellogg? Estas corporaciones tienen un interés financiero directo en que la ciencia no demuestre que el consumo de carbohidratos refinados por la mañana es menos importante que evitar la ingesta nocturna, o que sus productos estrella (cereales azucarados) no poseen una ventaja metabólica única más allá de la saciedad conductual. La influencia de la industria alimentaria en la investigación del desayuno no es nueva. Desde 1944, General Mills y otras compañías iniciaron campañas de marketing para establecer el desayuno como la comida “más importante del día”. Si la ciencia demostrara que el cuerpo puede funcionar perfectamente —o incluso mejor— con una cena ligera temprana que con cualquier estrategia del desayuno, el modelo de negocio de los cereales procesados colapsaría. Además, se apoyan precisamente en que ciertamente el desayuno es la comida más importante del día. De todas las empresas, quizás la más inteligente de todas sea Kellogg’s. Su lema “el desayuno es la comida más importante del día” fue protegido, no obstante, en el estudio. El único beneficio de cenar poco y desayunar más que el estudio contempló fue que, dejando claro manipuladamente que el metabolismo no cambia, que es plano, que el horario no importa, los que desayunaron fuerte reportaron menos hambre durante el día. 2 pájaros de un tiro. Sin embargo, para los que tenemos los mismos conocimientos que ellos sobre la vía leptina-melanocortinas, su estudio nos confirma lo que ya sabíamos: que desayunar fuerte es mejor y que cenar poco y de día es muy óptimo. Además, que sus resultados no contradicen, como pretenden hacer ver, el estudio de 2013 sino que lo confirman.
No sólo Jonathan D. Johnston tenía conflictos de interés trabajando para Kellogg’s en consultoría técnica y estratégica (en el propio nombre se delatan, puesto que es extraño ver a un científico trabajando en estrategia) y para Nestlé:
- Alexandra Johnston, figura importante de la big food, trabaja para la industria alimentaria en desarrollo de productos “Balanced for You”. La traducción de estos productos de Nestlé no es balanceados para ti (balanceado es una palabra clave en la teoría de las calorías), sino “Hackeando tu Cuerpo para Nuestro Beneficio”.
- Peter J. Morgan tiene a la industria farmacéutica como entidad de conflicto debidamente descrita en el estudio que firma. Recibió de dicha industria financiación abundante previa para estudios metabólicos. No bueno.
- Leonie Ruddick-Collins, actor principal en el estudio junto con Alexandra, está atado de pies y manos por el Rowett Institute, institución con historial de suculentas subvenciones de la gran industria.
Pregúntate lo siguiente: ¿Por qué un puñado de gente a sueldo haría un estudio citando masivamente, tratando de desacreditarlo, al estudio sin conflictos de interés de Jakubowicz? Ellos sabían cómo hacer el estudio para mostrar los datos correctos. Otras personas fuertemente financiadas por la industria, como George Carlo o Robert O. Becker, experimentaron en sus carnes lo que sucedió después de que demostraran que la industria era tremendamente dañina (la tecnológica en el caso de estos dos grandes científicos) con el dinero de la propia industria. Retirada de fondos, desmantelamiento de laboratorios y amenazas graves. No conviene morder la mano de quien te da de comer.
La metodología del estudio de 2022 fue fraudulenta:
- Sin reporte de triglicéridos (mejor mirar a otro lado aquí).
- Solo 4 semanas en lugar de 12, no sea que se vea un cambio si le das tiempo.
- Personas con sobrepeso pero ni una palabra sobre el síndrome metabólico.
- Interacción hormonal omitida. Evitan a propósito el conflicto entre la melatonina y la insulina llamando casi cena copiosa a una cena durante el día baja en calorías. Uno de los puntos críticos del estudio es ignorar el papel de la melatonina como inhibidor de la secreción de insulina. Cuando se consume suficiente comida, especialmente carbohidratos, en presencia de niveles elevados de melatonina, el resultado es una hiperglucemia después de la comida muy prolongada y unos niveles de glucosa elevados al día siguiente. Omitiendo intencionalmente esta interacción melatonina-insulina, evitan el problema. Por supuesto, la interacción de la leptina con los triglicéridos en la barrera hematoencefálica en la madrugada, que hubiera acarreado problemas en el grupo de cena “copiosa” que no era tal durante la noche, tampoco se produjo. Por si acaso, tampoco dijeron nada de los triglicéridos, manteniendo los resultados del estudio “limpios” para «sus amos». Los triglicéridos elevados, que Jakubowicz observó específicamente en el grupo de cena, bloquean el transporte de leptina a través de la barrera hematoencefálica, manteniendo al cerebro en un estado de hambre constante a pesar de tener reservas de energía de sobra.
- Manipulación estadística: El artefacto del efecto térmico de los alimentos. El equipo de Ruddick-Collins introdujo una innovación estadística controvertida para justificar sus hallazgos: el ajuste por la “tasa metabólica en reposo (RMR) circadiana”. Tradicionalmente, se ha aceptado que el efecto térmico de los alimentos (TEF) —la energía que gastamos en digerir, absorber y manipular nutrientes en la célula— es significativamente mayor por la mañana que por la noche. Sin embargo, los autores del estudio financiado por la industria argumentan que si se modela matemáticamente una curva de RMR que fluctúa a lo largo del día y se resta de la medición total, la diferencia en el TEF desaparece. No se puede negar que si pusieran sus elevados conocimientos al servicio de la humanidad serían personas de gran provecho. Al llamar a este fenómeno un “artefacto de medición”, los investigadores logran “borrar” mediante modelos matemáticos una realidad fisiológica que los pacientes de Jakubowicz experimentaron como una pérdida de peso real. Esta técnica es un ejemplo clásico de cómo la industria utiliza la complejidad estadística para oscurecer verdades biológicas simples: el cuerpo gasta más energía procesando comida al amanecer que al anochecer. Todo por el “balance energético”. A diferencia de otros divulgadores, que simplemente escriben cosas que las personas que no tienen por qué saber de biología no pueden comprender, a nosotros nos gusta que lo comprendas todo. Sabemos que esta manipulación estadísitica no es fácil de entender y queremos explicarla mejor: En la ciencia tradicional, para saber cuánto gastas en digerir (TEF o efecto térmico de los alimentos), se mide tu metabolismo antes de comer y luego se mide cuánto sube después de la comida. La diferencia es el TEF. De esta manera limpia y simple de calcular, si comes exactamente lo mismo a las 8:00 AM y a las 8:00 PM, el cuerpo gasta mucha más energía procesándolo por la mañana. De hecho, el estudio de Ruddick-Collins admite que, usando este método estándar, el gasto por la mañana es 2.4 veces mayor que por la noche. Ya hemos explicado el TEF en el anterior artículo de la serie y citamos más estudios en humanos. Para manipular a los idiotas útiles que se encargarían de proclamar el estudio como la prueba de que solo importan las calorías, los autores a sueldo del enemigo, utilizaron un truco inventado: el ajuste circadiano. Argumentaron que la tasa metabólica en reposo o RMR sube por la mañana simplemente porque es por la mañana y baja por la noche porque sigue su propia ola circadiana. Entonces crearon un modelo matemático basado en una curva imaginaria y al calcular el gasto de la digestión o TEF, en lugar de medir la subida real desde el punto en reposo, restaron esa curva matemática inventada de la medición total. Con lo fácil que simplemente es medir y apuntar lo que pasa en realidad. Hay que concedérselo: son extremadamente listos y perversos. ¿Por qué es una falacia? Al llamar a la ventaja metabólica matutina un “artefacto de medición”, intentan convencer a la gente de que ese gasto extra de energía “no cuenta” porque ocurriría igual sin la comida. Sin embargo, para alguien que quiere adelgazar, esa energía se gasta de verdad. No es un error de cálculo, sino números reales; es el cuerpo funcionando a pleno rendimiento en sincronía con el Sol. Al “borrar” este dato con modelos matemáticos, el estudio financiado por la industria logra decir que “no hay diferencias metabólicas”, cuando lo que realmente hicieron fue diseñar un modelo matemático para esconderlas. Esperemos que haya quedado un poco más claro. Este punto no es importante per se, porque todo lo importante ya fue dicho cuando cenaron pronto y de día. Pero te hace ver lo mucho que se trabajan el engaño y lo realmente maléficos que pueden llegar a ser.
- La trampa de la saciedad: Como dijimos, el estudio concluye que la única ventaja de desayunar mucho es una reducción subjetiva del hambre, muy conveniente para Kellogg’s y big pharma. Si el problema es solo el hambre, la conducta frente a la comida, entonces la solución es el autocontrol o fármacos supresores del apetito, exonerando a los productos procesados de su impacto metabólico intrínseco porque, al fin y al cabo, una caloría es una caloría (metabolismo plano) provenga de donde provenga. Y el Ozempic la solución del futuro, especialmente si pones a Serena Williams pinchándoselo en el brazo incluso hasta en las primeras páginas de diarios de tirada nacional en España y en los escaparates de las farmacias. Ya sabes, la falacia del mundo fitness: todos están saludables, pero la tenista se pincha Ozempic, entonces debe ser fabuloso. Sin embargo, el estudio de Jakubowicz demostró que, incluso cuando la “ingesta calórica” está estrictamente controlada (isocalórica), el cuerpo procesa esas calorías de manera diferente. El grupo de cena en su estudio no perdió menos peso porque tuviera más hambre y comiera más a escondidas; perdió menos peso porque sus hormonas (insulina, ghrelin, leptina) y sus genes reloj estaban fuera de fase, favoreciendo el almacenamiento de grasa sobre su oxidación.
- El diseño crossover, una limitación estratégica. Todo el mundo ve con buenos ojos el crossover (aunque presenta limitaciones) en los ensayos clínicos. Una misma persona se enfrenta a estrategias opuestas. Aquí fue una obra maestra de encubrimiento. En el estudio de 2022, su duración de solo 4 semanas por fase en un diseño crossover le resta credibilidad, frente a las 12 semanas del estudio de 2013. ¿Por qué? Los cambios metabólicos profundos, como la restauración de la sensibilidad a la leptina o la reducción de la grasa visceral, a menudo requieren más de un mes para ser detectables mediante métodos de gasto energético total. Al limitar el estudio a 4 semanas, los investigadores redujeron la probabilidad de observar la divergencia en la pérdida de peso que solo se hace evidente a largo plazo, como ocurrió en las 12 semanas del estudio de Jakubowicz. Además, el diseño crossover puede sufrir de “efectos de arrastre” (carryover effects), donde el estado metabólico de la primera fase influye en la segunda. Aunque se utilicen periodos de lavado (washout), la reprogramación de los relojes periféricos del hígado y el tejido adiposo puede ser más persistente de lo que un diseño de este tipo asume. Los periodos de lavado, para que se pueda entender rápidamente, son simplemente unos pocos días de hacer de nuevo lo que uno hace por costumbre, antes de someterse a la segunda parte del estudio. En este caso, desayunas mucho y cenas poco durante 4 semanas (demasiado poco). Metabólicamente puedes tener algún un beneficio y durante 3 días vuelves a tu estado por defecto comiendo y cenando a la hora que te da la gana. Luego te sometes a la fase de poco desayuno y mucha cena llevando los carryover effects, o ese pequeño beneficio de la fase anterior que aún perdura.
Conclusiones ante estas prácticas comunes de la gran industria: Se puede afirmar que el estudio de Ruddick-Collins et al. (2022) no constituye una refutación válida de la superioridad metabólica que supone comer de día, básicamente porque en el estudio no se comió de noche. Sus conclusiones están comprometidas por:
- Falta de desafío circadiano: Precisamente al utilizar cenas a las 18:30, el estudio no evaluó el impacto de la comida en la noche biológica, invalidando sus conclusiones sobre la irrelevancia del tiempo.
- Sesgo de financiación y consultoría: La presencia de consultores de Kellogg’s y Nestlé en el equipo de autores arroja la duda correcta sobre la neutralidad del diseño experimental.
- Reduccionismo matemático: El uso de modelos para anular las diferencias observadas en el efecto térmico de los alimentos ignora la experiencia clínica y fisiológica real.
- Omisión de biomarcadores clave: La falta de datos detallados sobre las curvas nocturnas de triglicéridos y leptina en el informe principal sugiere una selección de datos que favorece la hipótesis nula.
- En contraste, el estudio de Jakubowicz (2013) sigue siendo una referencia sólida debido a su diseño de larga duración, su enfoque en poblaciones metabólicamente vulnerables y sus resultados inequívocos en la mejora de la salud sistémica. La evidencia científica independiente continúa apoyando que el “cuándo” comemos es crucial, y que las maniobras de la industria alimentaria para desdibujar esta realidad no resisten un análisis fisiológico riguroso.
Después de estas semanas tratando de aportar luz al problema de la obesidad y el síndrome metabólico, poniendo el énfasis en la ruta de la leptina – melanocortinas y en el hecho de que cuándo comer importa más qué comer, hablar sobre este gran estudio que la industria utiliza como arma resultaba tremendamente necesario. Al hacerlo te puedes dar cuenta de que la salud es una industria. Que gente con dinero y conocimientos abrumadores conspiran en mantenerte enfermo para llenar sus bolsillos. Y que solamente un trabajo exhaustivo y muy seriamente realizado, como esta investigación y posterior publicación de los datos reales que Ricardo y yo hemos realizado para ti, puede darte las armas necesarias para luchar contra dichas mentes tan brillantes como perversas. Como puedes figurarte, semejante despliegue de información, dividida en 7 artículos más el 8º que dará una conclusión épica, supuso un gran desgaste para los STRO. ¿Por qué?
El planteamiento del problema, la recolección de nuestras notas de hace mucho tiempo, algunas de hace años, la distribución del contenido, redactarlo de manera comprensible por todos, hablar de comida de nuevo, pronunciar múltiples veces la palabra “calorías” (que aún nos sigue estremeciendo) y grabar todos los vídeos que serán liberados en los próximos días, fue un trabajo tan enorme como necesario. Además, esta serie será ampliada en un solo artículo con aún más información, vías metabólicas descritas, gráficos y literatura debidamente citada en la Comunidad STRO. Sin embargo, hemos decidido que estas más de 25.000 palabras, un libro entero, fueran gratis para todos porque pone el foco en algo muy importante que se resume en un párrafo que uno debe comprender para siempre sin pagar una sola moneda:
Te engañaron. Para perder peso y recuperar tu salud metabólica, sea cual sea, no tienes que hacer ejercicio y cuidar tu dieta. Lo único que tienes que hacer es recuperar la vía de la leptina – melanocortinas y, de manera extremadamente sencilla y gratuita, llevar a cabo unos sencillos pasos que des-hackearan tu cuerpo pese al esfuerzo terrible de la gran industria por destrozar tu biología.
Así de simple. En el próximo, muy escueto y también gratuito artículo, te explicamos los pasos para recuperar la señal de tu leptina. Justo los hábitos que quisieron esconder en el momento que AMGEN/Rockefeller constataron que no podían utilizar farmacológicamente la leptina recién descubierta en la Universidad Rockefeller, para venderte falsas promesas futuras y pasadas.
